You are currently browsing the category archive for the 'Dreams' category.
Los días pasan y sigo sin verla, los recuerdos de sus manos en mi cara cuando me besaba se pierden entre sueños y fantasías, sus verdes ojos brillando cuando me hablaba de las maravillas del mundo se convierten en imágenes de un pasado lejano, sus palabras, su voz se convierten en ecos que viajan por el tiempo, sus besos ahora son un engaño a mis sentidos, una dualidad entre sí fueron realidad o son fantasías inventadas por mi fuerte deseo de besarla de nuevo. Su calor, el cual me calentaba cuando la abrazaba ahora no es más que una sensación que engaña mi piel, el tiempo y su ausencia me hacen dudar en momentos si ella realmente existe o no es más que una invención mía. Es fácil caer en el engaño, dudar de su existencia, en ocasiones mi ser se convence de que ella no es más que una ilusión, una invención mía y ella existe solo porque yo le doy vida; no obstante, de ser así podría estar ella a mi lado siempre, sin que nada nos detuviera podríamos entregarnos el uno al otro y todo sería más fácil.
Pero ella realmente existe, no es una invención mía por mucho que en ocasiones lo desee, ella es maravillosa no porque yo la halla imaginado, sino porque realmente ella es así, solo que el desespero de no estar cerca me hace desear que fuese una invención mía, así la pudiese invocar cada momento y estar a su lado, poder besarla, poder abrazarla, poder entregarme a ella poderla hacer feliz, felicidad la cual reflejada en una sonrisa iluminaria cualquier día, felicidad la cual reflejada en sus ojos verdes por medio de una mirada me pudiese mostrar la felicidad del mundo, ojos los cuales de una forma mágica penetran en los míos y me entregan su más pura esencia. Por esto el desespero es mayor, me hace falta mucha falta, y se que no podre llenar ese vacío de ninguna forma, porque solo es a ella a quien yo quiero, a nadie más.
Ahora el recuerdo de un martes recorre mi ser, una sed por ella crece con cada día que pasa, mas es una sed que puede ser saciada con una sonrisa, lo puedo llamar necesidad, lo puedo llamar adicción, lo puedo llamar de muchas formas, el deseo de verla, incluso lo puedo llegar a llamar Amor, y realmente no podre definir con precisión no mi necesidad de estar a su lado, sino el deseo de estar a su lado y compartir con ella, pueden ser palabras desesperadas, y si desespero es desear estar junto a la mujer que uno ama, a su primer y mas real amor que pueda existir, sin importar los muros que se construyen entre nosotros, sin importar las negativas de ellos, sin importar nada en estos momentos solo la amo, ahora con una voz llena de energía e invulnerable solo puedo decir que la amo y quiero verla, quiero no solo verla sonreír, quiero sonreírle, no quiero que ella me mire con sus hermosos ojos, quiero que los míos la miren a ella y examinen cada parte de su ser, quiero ser besado.. abrazado por ella, de la misma forma que deseo besarla y abrazarla.
Le pido al mundo, al universo que me ayude a confabular para crear la oportunidad perfecta, en ocasiones la veo llegar de sorpresa a mi lado y dejándome anonadado por tan maravillosa sorpresa, a veces simplemente la imagino a mi lado buscando en cada intento recuperar la mayor cantidad de imágenes para crearla a mi lado y poder simplemente sentarme a contemplarla. Solo le pido a mis guardianes que me regalen un momento con ella … no mas…
Realmente solo quiero estar junto a ella….
En una noche oscura, una noche donde solamente hay una luz a simple vista, la luz de una pantalla que ilumina una habitación sumida en la oscuridad, no solo por la fría noche que un cielo cubierto por nubes grises anuncia, sino por la mente del escritor que provoca que aquella pantalla ilumine. Oscura se encuentra su mente, en la búsqueda de una serie de palabras con las cuales pueda invocar un sentimiento que el ser humano no a logrado definir con completa certeza. A oscurecido todo el lugar con la meta de lograr un ambiente donde él se pueda entregar con facilidad a las palabras y poder expresarle a ella lo que con tanto fervor desea hacer. Aunque él ve lentamente como el cielo se oscurece y en el horizonte ve la formación de nuevas y viejas tormentas que vienen a dificultar el camino de él y su amada, mas solamente desea tomarla a ella de la mano y pedirle que tenga fuerza, ya que sin importar lo que esos truenos sobre las nubes traigan, pide fuerza a su amada para resistir la tempestad, además de recordarle a ella su promesa que sin importar que tanto llanto llueva, que frio o helado sea el viento, o violenta llegue a ser la tempestad, el jamás le soltara la mano a ella, sin importar lo que la tormenta traiga, mientras ella agarre con fuerza su mano y en los momentos más tensos, cuando el mas necesite de ella, el simplemente tenga que buscar sus ojos para ver el fuerte brillo de sus hermosos ojos verdes, los cuales harán de la tormenta un ligero viento, entregando la fuerza para lograr todo con gran fuerza.
Mas el escritor no quiere hundiera sus palabras en la tristeza o los malos augurios, ni crear nubes oscuras cuando todavía no es necesario, el solamente busca una manera de agradecerle a ella lo soberbio que fue la recreación de aquel día, donde fue el reencuentro de estos dos seres. Sus palabras fueron una canción para los ojos del, el cual maravillado leía una tras otra las palabras que ella escriba, cada una la cual le hacía recordar con gran precisión y fuerza, cada parte de ese día, desde el frio reencuentro hasta el cálido adiós con el cual cerraron esa noche. Desde ese abrazo con el que ella lo recibió a el, hasta aquel beso que fue el catalizador de una gran liberación de energía, que lo llevaría a hacer una gran promesa, al cielo, a la luna, a el mismo y a dios. Una promesa que defendería con su vida, si palabras grandes y comprometedoras, pero fue la promesa que el hizo, la cual le recordó aquel augurio, y ahora frente a él estaba la oportunidad no sola de cumplir aquella prueba, sino de amar realmente a alguien. Aunque en estos momentos el se encuentra en un estado crítico, donde todos parecen ser sus enemigos y el cansancio cada vez es más pesado, provocando que su mente llena de neblina evite enfocarse en sus reales deberes, solamente desea que ella, con un beso largo, dulce y fuerte lo despierte de nuevo como a echo en un pasado, ya que el no puede negar que es la primera vez que esto sucede.
Mas ahora, el solamente desea perderse en su sueño más fuerte, el despertar en un nuevo día, donde un fuerte sol por la ventana anuncie que ha nacido un día, sensación que lo llene de energía, mas un ligero viento que entra por un ligero espacio que existe debido a una ventana vierta, un viento que trae un aroma de juventud, llenando así el ambiente de una real sensación de un nuevo inicio. Mas aquellos elementos naturales, hermosos no se comparan ni en su mas magnifica esencia a aquello que el después de despertar contempla. A su lado se encuentra una persona, una mujer ya, hermosa para los ojos de el, y divina para su corazón, con una tez blanca la cual hace que su hermoso pelo brille con mayor intensidad sea su adoración de aquel amanecer. Aquella mujer, dormida, como una pequeña niña, echo el cual inspira un gran suspiro de ternura y el simple deseo de regresar a su lado en la cama y de nuevo entregarse al sueño junto a ella, mas él sabe que no puede hacerlo, no porque algo lo impida de hacerlo, sino porque el día anuncia un nuevo inicio y desea disfrutarlo con ella al máximo, por lo cual tras salir de aquel estado de encanto total por la escena de una hermosa dama durmiente, simplemente se acerca a ella, y con un acto mágico de su corazón, la besa dulcemente a los labios, un beso suave, mas lleno de energía con el cual busca despertarla a este nuevo gran inicio, este nuevo día. Mas aquel hermoso ser durmiente sigue aferrado con fuerza a los sueños el de nuevo, la besa mas con la misma fuerza del corazón le susurra al oído un te amo, palabras cálidas y sinceras que su corazón envía con sus palabras y el oído de ella es quien se lo entregara a su corazón.
Ella lentamente gira a mirarlo a el quien se encuentra sobre ella, mientras con sus brazos le rodea lentamente el cuello, y con un suave jalón ella lo besa de igual forma que él lo hizo, a la vez que regresa las palabras con un fuerte abrazo, y una sonrisa, acompañados de un brillo en sus ojos verdes, el de forma inmediata lo nota y sonríe al ver tan hermoso espectáculo. Lentamente él la ayuda a levantarse y le enseña la ventana por donde la luz y el viento entran de forma hermosa, mostrándole así que el universo anuncia un nuevo día, un nuevo día para los dos, donde el viento con su aroma inunda la habitación con la energía de un nuevo inicio, para ambos. Tras contemplar el amanecer por unos minutos, deciden contemplar los ojos de ellos mismos, unos fuertes ojos cafés que se pierden en unos hermosos ojos verdes, momento que realmente no es más largo que un minuto o dos, mas en aquel corto momento, sus seres se han dicho de más de mil formas el amor que siente el uno por el otro, cerrando este corto instante en la tierra pero eterno en el universo con una sonrisa, la cual esconde tras la magia que evoca la sonrisa un dulce beso, beso el cual les trae a ambos el dulce recuerdo de la noche anterior, en la cual sus ojos se perdían en las estrellas en busca de aquella que mas brillara, aquella estrella de tono verde y azul, la estrella de ellos dos, búsqueda que realizaban juntos sobre el pasto y bañados por la luz de la luna, que les recordaba uno tras otro aquellos hermosos recuerdos del pasado, y a la vez les mostraba que eran benditos por el mundo, por el universo, por dios. Aquella noche con la cual buscaban sellar el día de una forma diferente y mágica, donde cumplían uno de sus mas fuertes deseos, estar juntos, ser libres solamente para entregarse a ellos, donde sus seres, dejaban de pretender no conocerse y de nuevo revivían sus momentos juntos, eternos, de antes, desde aquel momento donde el tiempo ni el espacio existía, donde solamente eran ellos dos, mas esa dulce noche, de nuevo pertenecían el uno al otro.
Tras recordar esa noche, sin dejar de ver al otro, lentamente se tomaron las manos, y lentamente regresaban de los recuerdos de esa noche, la cual había empezado de la misma forma que empezaba aquella mañana, cuando se tomaron de las manos y ambos decidieron salir esa noche. Donde decidieron que no era necesario decirle a nadie, porque sabían que no los entenderían y buscarían detenerlos de alguna forma, decidieron partir a un lugar mágico donde solo ellos dos estarían, un lugar con el cual habían soñado una y otra vez, donde nadie sabría que estarían en un lugar donde solo importara estar juntos, ella y el. Ahora que lo hacían, tras haberlo soñado tanto tiempo solamente deseaban llegar pronto. En el camino a ese lugar mágico, olvidaron su vida, olvidaron sus problemas , olvidaron todo aquello que evitara que pudiesen estar de la forma más pura y total juntos, olvidaron el mundo, olvidaron todo, solamente quedo en ellos su amor por el otro. Viajaron sin mirar atrás en ningún momento, viajaron tomados de la mano, viajaron juntos, y ahora se encontraban en su lugar mágico, a salvo, lejos de todo, lejos de todos, solamente ellos dos, ya nadie los podía parar.
Segundo tras segundo recordaron sentados en la cama, aquella noche donde decidieron escapar para solo entregarse a ellos mismos, cuando decidieron tomarse de la mano e irse del mundo, para ser felices juntos cumpliendo sus deseos, sus sueños. Ahora en la cama, tras cerrar esos hermosos y maravillosos recuerdos con un largo y dulce beso, decidieron que era hora de regresar juntos al mundo, mas ahora era diferente, porque habían estado juntos, y ese nexo era más fuerte que cualquier otro, ahora de nuevo recordaron su eterna unión. Juntos serán unos humanos cuando partieron temerosos de ser detenidos, ahora ellos dos regresaban como dioses, poderosos y brillando, regresaban de nuevo al mundo, para convertirlo en el mundo de ellos, ahora juntos eran imparables, eran divinos, eran benditos por dios, eran dos amados que se amaban, estaban enamorados. Así regresaron a su mundo, rejuvenecidos y divinos, listo para convertir el mundo en su paraíso, amándose.
Quien es ella? Es una pregunta que me hago, que me han hecho, pero que realmente no encuentro una respuesta, y posiblemente no encuentre una concreta la cual la logre encerrar, porque es imposible, ella es más que una simple respuesta y describirla con palabras, no serias suficientes para poderles contar quien es ella, pero de igual forma hare un esfuerzo aquí para responder lo mejor que pueda esta pregunta…
Jadyel… ella fue quien encontró a Hiros, lo libero, le mostro al mundo que existía y le dio la fuerza de ser quien es el, fue mi amor de infancia, fue mi primera noción de amor que tuve, cuando empecé a descubrir que era amar. En aquel entonces Jadyel no era más que una hermosa niña sumergida en la inocencia de la vida, donde sus ojos brillaban con una inocencia característica de ella, un brillo verde que en un momento inolvidable de la vida fue azul, si recuerdo ese momento, donde el verde fue azul, y fue un azul maravilloso, pero un secreto a la vida, porque es un azul que se esconde de la vida y solo es liberado en momentos únicos. Jadyel, un hermosa niña la cual cautivaba con su inocencia de la infancia, que conocí en una día normal de mi vida, o eso fue lo que creí hasta sumergirme en las palabras con ella, así ella insista que no, recuerdo ese día, donde estaba con un abrigo blanco maravilloso, jamás olvidare ese día, donde de repente la vi al otro lado de donde estaba, con esa sonrisa, una sonrisa que en aquel entonces fue un acto glorioso de la vida para mí. Nos presentamos y decidimos caminar, solíamos caminar mucho en aquel entonces hablando de nuestras historias, de nuestros deseos, de nuestros sueños, conversaciones las cuales cada vez fueron mas profundas, y cada vez nos perdíamos el uno en el otro.
No solamente nuestros seres conversaban por medio de palabras, sino también por medio de nuestros ojos, desde aquel primer momento que la vi, mis ojos jamás dejaron de ver los suyos y entregarse a una serie de imágenes que llegaban, imágenes donde ella estaba, mis ojos cafés se transformaron en los guardianes de sus ojos verdes. Por medio de nuestros ojos conversábamos, nos contábamos de nuestras vidas, de nuestras vidas pasadas, sin importar si estábamos separados por una mesa, o nuestras bocas callaban por las diferentes situaciones que podían existir, nuestros ojos se sumergían los unos en los otros, imparables y libres de forma total, nadie nos podía detener…
Todos continuaban en un mundo donde solamente éramos 2 niños, los cuales descubrían diferentes maravillas del mundo el uno en el otro, y aprendían que ambos eran capaces de lograr mucho en la vida, pues habían aprendido juntos que eran mágicos y poderosos. El tiempo continuo, y fue cuando Hiros descubrió a Jadyel en el cuerpo de ella, como ella descubrió a Hiros en el cuerpo de él, y eran ellos dos quienes hablaban de forma imparable, y se entregaban el uno al otro, de forma inocente pues debemos recordar que en este punto no eran más que niños que aprendían sobre la vida, y que estaban descubriéndose. Hiros en Jadyel encontré a su princesa de cuento de hada, a la dama a quien le entregaría su más preciado tesoro, el cual siempre el había escondido del mundo incluso de el mismo, un tesoro enterrado en lo más profundo de el, pero que ella le recordaba que existía y que latía. Jadyel desde pequeña lograba mover el cielo y las estrellas desde pequeña en el, su inocencia definitivamente guardaba un fuego interior que lentamente conquistaría al mundo y que cada día que ella lo descubría la haría imparable frente a la vida.
En aquellos momentos que Hiros veía a Jadyel recordaba dos hermosos elementos del firmamento los cuales el admiraba desde pequeño, su afición por las estrellas era una afición que venía en Hiros desde que nació, desde pequeño llamaba a la Luna nana, debido a que en su cuarto cuando era un pequeño, por la gran ventana de su habitación frecuentaba entrar la luz de la luna en un mágico esplendor blanco que inundaba los sueños de él, y lo hacía sentir protegido, arrullado por ella, la luna se había convertido en su nana, nombre que él le dio y que todavía le da, porque todavía ella lo sigue arrullando bajo su velo blanco y sobre todo lo sigue protegiendo. El segundo astro que encanto a Hiros en su infancia fue el primer brillo que se ve cuando anochece el cual el llamaba estrella por su fuerte luz, pero fue cuando se sumergió en los libros de astronomía cuando realmente encontró su nombre, su identidad. Si aquel astro era hermoso y brilla con una fuerza que solo se le puede reconocer a su identidad, pero no era una estrella, era un planeta, el cual lleva como nombre Venus.
Hiros por tal razón decidió entregarle a Jadyel estos dos elementos del firmamento, la luna, como guardiana y protectora de sus sueños, de sus sueños en la vida como de sus sueños en las noches al estar dormida, hermosamente dormida. La luna ahora iluminaria cada momento de ella, Jadyel ahora estaría en armonía con la dama blanca, y ambas brillarían en los momentos más hermosos de la vida, logrando así Hiros saber cuando ella sería feliz sin importar la distancia con solo ver la Luna, porque su nana le contaría de cada sonrisa, y le transmitiría su alegría para que el pudiese sonreír junto a ella. Ahora era más que un regalo de Hiros, ahora era un regalo de la vida, y no solo para ella sino para ambos, la luna seria quien los conectaría y protegería, su luz seria testigo de aquellos hermosos momentos que vivirían juntos, y seria a la vez la guardiana de ellos, porque así si ambos querían recordar el uno al otro o sonreír juntos solo es cuestión de mirar a la dama blanca brillando en el firmamento, la cual con mucho gusto nos contara como hermosa nana, las mágicas y bellas historias de dos enamorados a los cuales ella protegía.
Venus su segundo regalo, seria aquel hermoso brillo que le recordaría a Jadyel, lo hermosa que ella era, y la divinidad que existía en su ser, y que en el cielo siempre existiría una brillo que recordaría la magia y la esencia de Venus, le recordaría siempre a él también lo que con ella empezaba a conocer, el amor. Diosa del amor Venus a quien el invocaba en sus secretos, regalo este brillo en el cielo, por que así podría ella recordar la belleza de la vida, la hermosura de su ser, entregarse a ella, de forma en que pudiese contemplar el firmamento, y sonreír de forma magnífica cada vez que lo hiciera. Hiros al ver el cielo podría ver un brillo el cual le recordara esa sonrisa magnifica, y la perfección de el ser con el cual compartía sus secretos y sus palabras, recordaría la parte pura de la Puerta de Tannhäuser, puerta bajo la cual el se perdia cada vez mas en el sentimiento que lo invadía por ella, pues nuestro Hiros se estaba enamorando y ese brillo en el cielo era con la Luna, testigos de esto…
Un amor de niños, un amor inocente, un amor que requería madurez, pero era amor lo que el sentía por ella, en lo que su espíritu joven e inocente se perdía y a la vez se entregaba. Fue solo hasta una tarde donde fue capaz de decirle a ella la verdad que ardía en su corazón, tardo mucho, tal vez sería esta la maldición que el tendría que cargar, no poder ser honesto de forma inmediata y total con ella, una maldición la cual el cargaba por culpa de un pasado oscuro que el creo, pero en este momento, en este parque fue capaz de liberar la verdad y fue cuando libero las palabras que empezarían la historia que hasta este entonces sigue continuando. En esta tarde fue cuando le dijo que se había enamorado de ella, no solo le decía, lo reconocía, se entregaba al sentimiento, y fue cuando ella respondió que de igual manera ella se había enamorado. Ese día todo fue sellado con un largo y profundo beso, beso el cual su sabor, su sensación todavía recorre por el cuerpo de Hiros, que él jamás olvidara, porque por primera vez besaba a su hermosa princesa en un acto de amor…
Ese momento donde Hiros venció sus temores y decidió decir estas palabras, es un momento que quedo grabado en el alma, un momento lleno de inocencia donde ambos ignoraban el mundo, y lo único que miraban eran sus ojos, en los cuales sin necesidad de decir palabra alguna, se revelaron los sentimientos que viajaban a través de todo el cuerpo, se compartían toda aquella tormenta de deseos y pensamientos los cuales se entregaban el uno al otro, en un pequeño pacto donde estos dos hermosos niños bendecidos, bajo la luz de la luna la cual empezaba a aparecer en el firmamento, y a el otro extremo Venus brillaba, se entregaron de la forma más pura e inocente su amor el uno por el otro, su primer amor nació para ambos, en ese parque con dos testigos y guardianes en el firmamento, dos niños los cuales en ese momento sin importar lo que pasara eran felices de estar juntos…
La vida para ambos cambio tras estas palabras, tras ese momento dulce en el parque, ahora estaban juntos de nuevo en esta vida, se habían vuelto a encontrar estos dos espíritus en la vida, y eran felices por esto. Desde este momento en el tiempo, todo empezó a ser diferente, esta vez la vida tenía un lugar para ambos, esta vez la vida abierta para ambos, de esta forma el mundo había dejado de ser el lugar que había sido antes, ahora dos seres eternos se habían vuelto encontrar encarnados en dos niños los cuales, juntos descubrieron que era el amor. Hiros y Jadyel, estaban de nuevo juntos, enamorados y felices. Tras este punto se inicio una historia conjunta, una historia donde estos dos niños cuerpos físicos de Jadyel e Hiros, deberían afrontar muchos obstáculos, donde aprenderían mucho el uno del otro como de ellos mismos, donde la vida les mostraría que sin importar que pasara un nexo especial entre ambos existiría, como siempre ha existido y como siempre existirá.
La vida juntos no fue realmente fácil, debían primero que todo afrontar que eran niños además de ser inocentes, la vida traería muchos obstáculos los cuales deberían afrontar, unos por si solos, otros juntos. Hiros en este punto conoció la danza, donde Jadyel era su tutora, maestra y expositora, le enseñaba lo mágica que era por medio de su cuerpo, a la vez que demostraba la delicadeza de una mujer era del mismo modo la expresión de la fuerza de la misma, como la música y la mujer podían alcanzar un punto de armonía donde ambas eran una, Jadyel siendo todavía una niña lo lograba muy bien, era una maravillosa maestra, ya que Hiros después de conocerla a través de ella jamás la olvido, sin importar la corta edad de ella, lo lograba con una hermosura, y una grandeza que reflejaban la Venus que en ella existía, la divinidad que en ella vivía. La danza a la vez reflejaba como Jadyel crecía, se convertía en mujer y dejaba atrás a la niña que en un momento fue, lo cual fue un gran honor para Hiros, el cual estaba presente en ese momento importante de la vida, la veía crecer frente a sus ojos, la veía liberar lentamente el espíritu que ella poseía a la misma vez que la amaba mas…
Jadyel era una hermosa niña, hermosura que reflejaba en su cuerpo, su espíritu y sobre todo sus ojos, ojos los cuales siempre que podían eran buscados por los de Hiros, para el cual mayor placer físico era verla, ver el reflejo de su ser en sus ojos, conocerla de este modo, escucharla decir todo lo que deseaba decir, eran libres cuando sus ojos se encontraban sin importar el lugar que estaban. Ella cada día que pasaba ensañaba nuevas maravillas de la vida a Hiros, como el le enseñaba lo que sabia a ella, era un proceso de madurez conjunta y mutua, donde dos seres crecían de la mano, aprendían de la vida de la mano, vivían la vida de la mano, así ambos se transformaron en aprendiz y tutor del otro. Jadyel, le enseño algo de sumo valor a Hiros, le enseño el poder de la magia, el un ser nacido en un mundo científico había abandonado hace mucho este legado mágico, sustituyéndolo por la ciencia y las maravillas que esta traía, maravillas que a la vez le enseño y mostro a Jadyel, la cual con gran facilidad aprendió y empezó a degustar, enamorándose así de la ciencia de la misma forma en la que Hiros se enamoro a la magia y en especial de la magia que ella le mostraba, magia que el aprendió a crear, aprendió a utilizar y empezó a ver con ella el mundo, empezó a ver con ella los ojos de su amada, con lo cual logro mostrarle a ella es aparte mágica que en el existía y que solo esperaba ser liberada, del mismo modo que ella lo había encantos ella se entregaba a los encantos de el.
Continuaron durante un largo periodo de tiempo juntos, enfrentado mucho juntos, pero a la vez ambos eran víctimas de sus vidas humanas, caían mas en la monotonía y empezaron a nacer las lagrimas en los ojos de ambos, ahora los ojos de ellos no hablaban de la misma forma que en un pasado lo hicieron, ahora las lagrimas se convirtieron en las palabras que expresaban lo que sucedía, fue en este punto donde todo se oscureció, llego la tormenta, creada y alimentada por ambos, por su inmadurez con la cual afrontaron ambos los retos que debían afrontar, y como en un momento se entregaron a la desesperación, porque deseaban amarse en total libertad, peor existían cadenas que ataban de forma fuerte al cuerpo, lo ataban a la tierra, sus alas jóvenes no tenían la fuerza suficiente para lograr elevarlos y hacerlos volar juntos, rompiendo así estos lazos con el mundo material, su realidad no había logrado ser la realidad de la vida, no tenían la fuerza necesaria para enfrentarse a sus temores, a sus impedimentos a la realidad en la que ambos vivían, ahora ambos sufrían por estar juntos, lo deseaban, sus ojos lo pedían, peticiones que se reflejaban en lagrimas, sus cuerpos gritaban el deseo creciente de estar juntos y en paz…
Pero llego el momento donde todo sucedió, llego el gran negro momento donde ambos se separaron, por deseo de la cruel realidad que debían afrontar, sus cuerpos ya algo mayores, pero que continuaban atados a la infancia y la dependencia habían sido separados, sus espíritus, Hiros y Jadyel sufrían por tal separación, pero en un mundo donde lo físico prima sobre muchas otras cosas, sabían que debían separarse, esperar que sus cuerpos fueran mayores, maduraran sus mentes y aprendieran, conocieran la vida.

Comentarios recientes